miércoles, 15 de febrero de 2017

El día de San Valentín


Ayer fue el día de San Valentín, día de los enamorados. En Japón, este día también es especial, ya que es el momento en que una chica puede declarar su amor a un chico, regalándole una chocolatina. En mi época se consideraba que tales actos eran demasiado atrevidos para las japonesas, y sólo estaba permitido en el día de San Valentin. Luego se extendió la costumbre,  y se comenzó a regalar chocolate entre amigos, compañeros del trabajo, familia, etc, pero siempre regalan las chicas. ( en marzo hay otro día en el que le toca a los chicos)
Es un día bonito, en el que todo el mundo da o recibe un “te quiero”.  Mi madre también compró una caja de chocolate para ofrendar delante de la foto de mi padre.  


¿Dónde crees que está él ahora?   -me pregunta mi madre por teléfono desde Japón. 


Antiguamente en Japón se pensaba que el alma del muerto se dirigía al monte, es decir, se pensaba que en algún lugar de Japón se encontraba el otro mundo. Al principio, se queda en la falda de la montaña, y con el tiempo el alma se purifica y asciende a lo alto del monte. En este proceso de purificación se emplean 50 días, durante los cuales no debe faltar la oración de su familia. De esta forma, se limpia la impureza de la tierra, y más tarde, transcurridos treinta y tres años, el alma se junta con la entidad del dios del antepasado, y protege a sus descendientes. Según la región de Japón la leyenda varía; se piensa que este otro mundo se encuentra en la profundidad del mar, en el alto del cielo, o debajo de la tierra, pero ninguno de estos lugares es el paraíso o el infierno.


Creo que está en el monte, ¿recuerdas que cuando estuvo en el hospital, siempre miraba al monte por la ventana y decía una y otra vez lo bonito que era?  -le contesté a mi madre.

¿Sí?  Yo creo que está en el cielo, ¿no recuerdas en los últimos días siempre miraba el cielo? - respondió mi madre

Mamá, es porque ya no podía sentarse, y era la única cosa que podía ver desde la cama.” –le dije.


No sabemos la certeza de donde está, pero estamos de acuerdo de que está en algún sitio, un lugar que no está lejos, pero tampoco lo suficientemente cerca como para poder abrazarlo, o entregarle un chocolate de San Valentín. 


Lástima, hay cosas de las que sólo nos damos cuenta cuando ya es demasiado tarde. 
*Chocolate con té matcha

miércoles, 8 de febrero de 2017

La memoria de vidas anteriores



Una vez a la semana tengo la costumbre de cenar en un restaurante vegetariano, que se llama Bambú, con una amiga. Allí nos guardan el menú del día (ya que somos clientes habituales) que siempre consiste en una sopa y un segundo plato.  Hoy, mientras tomábamos una sopa de calabaza, le contaba a mi amiga una historia que trata de la reencarnación.


La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en la mayoría de las religiones orientales, como el hinduismo, el budismo y el taoísmo, y también en algunas religiones africanas. 
En 1996 un escritor japonés, interesado por este tema, se enteró de la existencia un pueblo lejano al oeste de China donde sus habitantes conservan la memoria de su vida anterior. El señor viajó hasta este pueblo perdido para hablar con ellos.

Los habitantes del pueblo le contaron el secreto de cómo mantener la memoria de su vida anterior. Dicen que antes de nacer todo el mundo tiene mucha sed y, de alguna forma, saben que hay que cruzar un puente. Sufriendo por la sed implacable, se acercan al puente, entonces allí se encuentra a una anciana canosa preparando sopa. Todos se ponen en la cola para pedirle un cuenco de la sopa, pero en cuanto la toman, se olvidan de todos los recuerdos que tenían de su vida anterior.

Como los habitantes de este pueblo saben qué ocurre, a veces optan por no tomar la sopa.

No sé qué es mejor, vivir con la memoria de la  vida anterior o no. Pero si la sopa que prepara la anciana es tan rica como la de bambú, sería muy difícil rechazarla…

 Restaurante Vegano Bambú 

*Los preparados alimenticios de este local no contienen productos de origen animal.

 Dirección: Avenida de García Barbón 37 Local 6, Entrada por Rúa Do Roupeiro, 36201 Vigo

 Teléfono:986125604 Menú vegetariano y vegano.

viernes, 13 de enero de 2017

Un año nuevo diferente

La religión autóctona de Japón, Shinto le da mucho valor a la vida, lo más importante es vivir felizmente, por lo tanto se considera la muerte como algo impuro. Cuando una familia perdió algún  miembro debe estar de luto, y en este tiempo  no se puede participar en las celebraciones  como, por ejemplo, año nuevo. Tampoco se debe hacer visita al santuario sintoísta.
Por lo tanto, en este año nuestra familia no celebramos el año nuevo. Pero es un poco curioso, porque nosotros hicimos un funeral budista para mi padre, después cada mes teníamos la visita de un monje budista para rezar por mi padre. El budismo cree en la reencarnación, el monje venía a mi casa para pedir al buda que mi padre pudiera encarnarse en el mejor estado.
Mi madre se sentaba detrás del monje mientras recitaban la oración juntos, y luego le pagaba al monje una cantidad considerable de honorario, o sea, también rinde culto a Buda.
Aun así los japoneses en general, incluido mi madre y yo, pensamos vagamente que la persona que ha muerto no se va tan lejos; y este mundo y el mundo de los muertos están conectados y transitables, y siempre que quieras puedes llamar a los seres queridos.

En los últimos días mi padre había perdido el apetito, mi madre y yo le  llevábamos cosas que le gustaban, pero casi siempre el plato se quedaba intacto. Así que mi madre preparo el plato favorito de mi padre en el año nuevo. Espero que esta vez él haya podido disfrutar este manjar con ella.
El udon es un tipo de fideo grueso hecho de harina, normalmente son servidos en un caldo a base de dashi, salsa de soja y mirin.