viernes, 22 de julio de 2016

Cubitos de hielo con flores



El mes pasado fui a Japón para visitar a mi padre, que estaba ingresado en un hospicio, donde los pacientes pasan los últimos días de su vida. El hospicio está en la ladera de un monte, alrededor del cual se extiende un bosque de pinos. Mi madre y yo llevábamos allí todos los días flores para adornar la habitación, y le decíamos: mira, papá, estas son de nuestro jardín, y estas son flores silvestres que encontramos por el camino. Pero a mi padre no parecía importarle mucho, parece ser que le gustaba más oír, por ejemplo, oh, la Bolsa de Tokio ha cerrado hoy con la subida más importante de los úlitimos  7 meses. Bueno, cada uno tiene su gusto, y no cambia porque ya esté al final de su vida.


En la habitación, había una nevera, y como los amigos  y vecinos nos traían a menudo fruta, yo empecé a hacer cubitos de hielo con la fruta y las flores, recordando una página web que había visto

 Cubitos de hielo con frutas..



 Cubitos hielo con flores... Queda bonito, verdad?

 

Mi padre bebió un sorbo de agua con un cubito de hielo de flores. Es uno de mis recuerdos de estos días.



 


lunes, 25 de abril de 2016

2º CONCURSO DE TEATRO EN JAPONÉS



La semana pasada fui a la facultad de Filología de Santiago de Compostela para ver la primera fase de clasificación de “2º Concurso de teatro en japonés”. Cada dos años, la asociación de profesores de japonés en España organiza un concurso de teatro con la colaboración de la Fundación Japón de Madrid.

Al verlo, me quedé sorprendida; ¿cómo es posible actuar de forma tan natural hablando en japonés delante de todo el  público? Lejos de ponerse nerviosos, estos estudiantes de japonés actuaron como si fuesen actores veteranos. No me puedo imaginar lo que habrán trabajado para conseguir ese resultado.   
   

Después de la jornada de clasificación, vi a los chicos del grupo ganador abrazarse en circulo en la esquina del escenario. Sentí una especie de envidia sana.

Pues los japoneses no nos solemos abrazar. Cuando visito a mis padres en Japón, después de un año sin verlos, no nos abrazamos. Lo máximo que hacemos es cogernos de las manos, y hablamos como si nos hubiéramos visto la semana anterior.  Cuando regreso a España, me despido de ellos con una reverencia, y luego nos estrechamos las manos, aún sabiendo que este puede ser nuestro último encuentro (mis padres ya son muy mayores). Mi hija, que creció en Cádiz, lo califica como un “acto japonés inhumano”, pero seguimos repitiendo esta escena desde que empecé a vivir en España.


El hecho de no expresarlo explícitamente, no significa que no estemos muy emocionados y, a veces, pienso que puede ser más significativo el no mostrarlo abiertamente. De hecho, los grupos de teatro de la jornada de clasificación transmitían muchas cosas implícitamente.

El  mes que viene hay una fase clasificatoria, se elegirán 8 grupos finalistas para que actúen en el mes de junio en Madrid. Espero que tengan mucho éxito.

Por cierto, ¿comerán “makunouchi bento” ese día?



  
Es una caja de comida para comer entre actos, la palabra makuno-uchi bentō  procede del periodo Edo (1603-167), cuando eran servidos durante los intermedios (maku no uchi) de las representaciones teatrales Noh y Kabuki.